-Ven para acá-me dijo dulcemente

mi madre, cierto día.

(Aun parece que escucho en el ambiente

de su voz la celeste melodía).

 

Ven y dime qué causas tan extrañas

Te arrancan esa lágrima, hijo mío,

Que cuelga de tus trémulas pestañas

Como gota cuajada de rocío.

 

Tú tienes una pena y me la ocultas.

¿No sabes que la madre más sencilla

sabe leer en el alma de sus hijos

como tú en la cartilla?

 

¿Quieres que te adivine lo que sientes?

Ven para acá, pilluelo,

Que con un par de besos en la frente

Disiparé las nubes de tu cielo.

 

Yo prorrumpí a llorar. – Nada- le dije;

La causa de mis lágrimas ignoro,

Pero de vez en cuando se me oprime

El corazón y lloro.

 

Ella inclinó la frente, pensativa,

Se turbó su pupila,

Y enjugando sus ojos y los míos,

Me dijo mas tranquila:

 

-Llama siempre a tu madre cuando sufras,

que vendrá, muerta o viva.

¡Si está en el mundo, a compartir tus penas,

y si no, a consolarte desde arriba...!

 

Y lo hago así cuando la suerte ruda,

Como hoy perturba de mi hogar la calma.

¡Invoco el nombre de mi madre amada,

y entonces siento que se ensancha el alma!

                                                                         Olegario Víctor Andrade

 

 

                     

                                              

 

 

                                                            

 

 

 

 

 

 

 

Leer libro de visitas Firmar libro de visitas

 

Envíale esta página a tu amistad.

 

¡Recomienda esta página a tus amigos!
cortesia de miarroba.com

 


De: coloca tu e-mail, Para: coloca el e-mail de la persona
que le recomiendas la pagina.

 

 

 

Si deseas recibir las actualizaciones de 

"La Pagina de Aurora"
completa el siguiente formulario
.

Nombre:
E-mail:
Pais: